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  • diciembre 4 2025
  • Luisa Riva Palacio

5 beneficios de la danza para tu hijo de 3 a 6 años (especialmente después de la pandemia)

Si eres una mamá con niños en primaria o fuiste mamá pandemial seguramente ya lo notaste: después de la pandemia muchos niños tienen más dificultades para:

  1. Regular sus emociones
  2. Convivir con otros niños
  3. Despegarse de la pantalla
  4. Expresarse con seguridad

Aunque el tiempo ha pasado, algunas huellas siguen ahí: berrinches más intensos, miedo a situaciones nuevas, poca tolerancia a la frustración o dificultad para escuchar y seguir instrucciones.

En Casa de Danza vemos todos los días cómo la danza infantil puede ser una herramienta poderosa (y muy divertida) para acompañar estas necesidades desde la crianza positiva: sin castigos, sin humillaciones, con límites claros y mucho respeto.

Acompañamos a niñas y niños de 3 a 6 años a través del movimiento, el juego y la música para ayudarles a desarrollar habilidades que van mucho más allá de aprender “pasos bonitos”.

Después de la pandemia: ¿qué está pasando con los niños?

Muchos papás y mamás nos comparten cosas como:

  • “Mi hijo se frustra muy rápido”
  • “Le cuesta trabajo esperar su turno”
  • “No quiere separarse de mí”
  • “Se distrae o se aburre muy rápido”
  • No es que tu hijo “sea problema” ni que tú estés criando mal.


Vivió algo que su cerebro aún está procesando: cambios, encierro, menos contacto con otros niños, más pantallas, más ansiedad en casa.

Por eso, hoy más que nunca, necesita espacios seguros donde pueda:

  • - Mover su cuerpo

  • - Jugar

  • - Conocer otros niños

  • - Experimentar emociones y aprender a gestionarlas


La danza para prescolares o primaria baja es uno de esos espacios.


¿Por qué la danza es una aliada de la crianza positiva?

La crianza positiva busca acompañar al niño con respeto, conexión y límites claros. La danza, cuando está bien enfocada, se alinea perfecto con esta mirada porque:

  1. No exige perfección, valora el proceso.

  2. Permite expresar emociones con el cuerpo, no solo con palabras.

  3. Enseña límites desde el juego (esperar turno, respetar espacio, escuchar indicaciones).

  4. Refuerza la autoestima desde los logros pequeños, no desde la comparación.


En Casa de Danza, nuestras clases de primera infancia están diseñadas justo así: no buscamos “mini estrellas de espectáculo”, sino niñas y niños más seguros, conectados con su cuerpo y más capaces de convivir con otros.


Beneficios de la danza en la primera infancia (3 a 6 años)

1. Comunicación: cuando el cuerpo también habla

Antes de poder decir “estoy triste”, “estoy enojado” o “tengo miedo”, los niños lo dicen con su cuerpo: se tiran al piso, empujan, se esconden, gritan.

La danza les permite:

- Explorar lenguaje no verbal: gestos, posturas, miradas.

- Jugar con distintas emociones: alegría, sorpresa, enfado, calma.

- Expresar historias con el cuerpo, la cara y la voz.

En clase trabajamos mucho con cuentos y juegos de rol:

Por ejemplo: un día somos gatitos silenciosos, otro día somos dragones fuertes, otro día globos que se inflan y se desinflan.

niña yoga

 

Así, tu hijo encuentra formas nuevas de expresar lo que siente y, poco a poco, gana confianza para hablar, escuchar y comunicarse mejor.

2. Desarrollo físico: más que “quemar energía”

Sí, tu hijo “saca energía” en una clase de danza, pero pasa mucho más que eso.

La danza ayuda a desarrollar:

  • - Motricidad gruesa: saltar, girar, correr, balancearse.

  • - Coordinación: manos y pies haciendo cosas distintas al mismo tiempo.

  • - Equilibrio y postura: aprender a sentir el cuerpo en el espacio.

  • - Conciencia corporal: notar qué siente, qué le gusta, qué le incomoda.

Para un niño de 3 a 6 años esto es clave: un cuerpo más fuerte y coordinado le da también más seguridad. Al sentirse capaz físicamente, se atreve más a probar cosas nuevas.

3. Desarrollo social y emocional: empatía, límites y pertenencia

Los grupos de danza para preescolares son un laboratorio perfecto de convivencia:

  1. Aprenden a esperar su turno.

  2. Escuchan y respetan a otros niños.

  3. Comparten espacio, materiales y música.

  4. Descubren que todos sentimos emociones parecidas.

En clase, por ejemplo, podemos trabajar así:

  • Si alguien se siente triste, lo convertimos en una “danza lenta” que todo el grupo acompaña.

  • Si alguien está enojado, usamos pisadas fuertes y luego respiraciones profundas para bajar la intensidad.


Con esto tu hijo:

Desarrolla empatía (ve que otros también sienten).

Aprende que hay límites amorosos (no empujamos, no dañamos).

Gana confianza social (hacer algo en grupo y recibir aplausos o sonrisas).

Desde la crianza positiva, este tipo de experiencias son oro puro: no necesitas sermones eternos, porque la vivencia corporal le enseña mucho más.

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4. Desarrollo cognitivo: memoria, atención y resolución de problemas

La danza no es solo “moverse por mover”. El cerebro de tu hijo está trabajando fuerte:

  • Memoriza secuencias de movimiento.

  • Relaciona pasos con patrones musicales (rápido/lento, fuerte/suave).

  • Sigue instrucciones en orden: primero A, luego B, después C.

  • Resuelve pequeños retos: “¿cómo cruzar el salón sin tocar a nadie?”, “¿cómo ser un robot que se mueve solo cuando suena la música?”.

 

Todo esto fortalece: Memoria, Atención sostenida, Capacidad de planear y anticipar

Son habilidades que luego se traducen en cosas tan cotidianas como poder seguir una rutina, escuchar en el kinder o completar una actividad sin frustrarse tanto.

5. Creatividad: juego libre y storytelling en movimiento

Muchos niños traen todavía imágenes de miedo, cambios o estrés de la pandemia. La creatividad es una forma muy sana de procesar todo eso.

En danza, tu hijo o hija: 

  • Inventa historias con su cuerpo.

  • Se convierte en personajes: animales, héroes, elementos de la naturaleza.

  • Juega con materiales sensoriales: telas, aros, pelotas, pañuelos.

  • Aprende que no hay “una respuesta correcta”, sino muchas posibilidades.

 

Esto alimenta su: Imaginación, Capacidad de jugar solo y con otros, Confianza para proponer ideas

 

gravedad ballet

En nuestra academia hemos visto niños tímidos que, después de unas semanas, levantan la mano para mostrar “su propio paso” al grupo. Esa pequeña acción construye una autoimagen positiva que se lleva a otros espacios de su vida.

¿Cómo es una clase de danza para niños de 3 a 6 años en Casa de Danza?

Cada escuela es distinta, pero te contamos cómo trabajamos aquí para que tengas referencia:

  1. Bienvenida y seguridad emocional
    Pequeño ritual de inicio: círculo, canción o juego corto para que todos se sientan vistos y nombrados.

  2. Calentamiento lúdico
    No son “ejercicios militares”; usamos juegos, imágenes y música para mover articulaciones y despertar el cuerpo.

  3. Exploración guiada

    • Historias en movimiento (un cuento que vamos bailando).

    • Juegos de ritmos (parar, seguir, cambiar de velocidad).

    • Dinámicas en pareja o en grupo para trabajar equipo y empatía.

  4. Momento creativo
    Espacio para que cada niño proponga movimientos, ideas o variaciones. Aquí fomentamos la creatividad y la confianza.

  5. Cierre y vuelta a la calma
    Respiraciones, estiramientos suaves, despedida con calma para que salgan regulados, no “sobreexcitados”.

Todo esto en un ambiente:

  • -> Respetuoso

  • -> Sin gritos ni humillaciones

  • -> Con lenguaje positivo y límites claros

Justo lo que buscas si te importa la crianza respetuosa.

 

Tips para elegir una clase de danza alineada con tu estilo de crianza

Si estás buscando clases de danza para tu hijo, fíjate en:

  • Que el enfoque sea lúdico y respetuoso, no competitivo.

  • Que respeten los ritmos de cada niño, sin forzarlo a hacer algo que le da miedo.

  • Que el lenguaje del maestro sea positivo, no basado en críticas o etiquetas.

  • Que el grupo sea pequeño para poder acompañar bien a cada niño.

  • Que te expliquen el objetivo pedagógico más allá del festival de fin de curso.

Si algo te incomoda (gritos, comparación entre niños, burlas), confía en tu intuición: hay espacios más sanos para tu peque.


Da el siguiente paso: regálale movimiento consciente a tu hijo

Si sientes que tu hijo:

  • Tiene mucha energía y no sabes cómo canalizarla

  • Se frustra o se enoja fácilmente

  • Es tímido y le cuesta trabajo convivir

  • O simplemente quieres ofrecerle una actividad que le aporte algo más que pantallas…

La danza puede ser una gran aliada para ti y para él.

En Casa de Danza contamos con grupos de 3 a 6 años diseñados especialmente para acompañar su desarrollo físico, emocional, social y creativo desde la crianza positiva.

 Te invitamos a agendar una clase muestra  para que tú y tu peque vivan la experiencia y veas por ti misma cómo se siente este espacio.

Puedes:

 

Tu peque no solo aprenderá pasos…
Aprenderá a conocerse, a expresarse y a sentirse más seguro en el mundo. Y tú tendrás un gran aliado en su proceso de crecimiento. 💛

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